viernes, 7 de diciembre de 2012
Lüthién y Kaim (Parte 6)
miércoles, 7 de noviembre de 2012
Six feet under
Con todos estos ingredientes, Alan Ball (creador de la obra), logra diseccionar todas y cada una de las ramas de la vida. Porque la magia de esta maravilla es precisamente eso, que con un trasfondo de muerte tan marcado, sea precisamente lo contrario, una oda a la vida. Sin caer jamás en estúpidos tópicos seudofilosóficos que utilizan la mayoría de adolescentes para creer que escriben/leen/ven algo profundo. Aquí todos los sentimientos son reales. La angustia, la esperanza, la tristeza, la alegría, la depresión, la locura. Y va más allá aún, atreviéndose además a diseccionar la mente humana de forma individual y colectiva. Los pensamientos del subconsciente, los temores, las fobias, la locura, la depresión, el rechazo... Todo llevado de una manera tan sutil, que cuando quieres darte cuenta, ya estás identificado con el conjunto de la serie.
Para valorar esta obra hay que analizarla desde su totalidad, pues el camino que marca es muy duro. Puede que creas que es una deprimente visión de todos los problemas del mundo y la persona. Puede que te entren ganas de llorar viendo un panorama tan desalentador. Puede que llegues a asumir que la aleatoriedad de las tragedias son tan incontrolables y numerosas, que jamás estarás capacitado para sobreponerte. Pero es entonces cuando la serie te da un golpe en el corazón y te enseña precisamente eso, lo que puede ser la vida según quieras afrontarla. Y que de la mayor de las tragedias siempre se puede obtener esperanza. Porque si durante 5 temporadas no has querido darte cuenta, en los últimos 10 minutos de un final perfecto, te dejarán perfectamente claro su primer y principal mensaje: estás de paso y sólo vas hacer dos cosas durante tu existencia, vivir y morir. Tu eres el único que decidirá cual de las dos cosas es más importante para ti.
- Tienes infinitas posibilidades y a lo único que te aferras es al dolor
- ¿Y qué se supone qué debo hacer?
- Puedes hacer cualquier cosa, cabrón con suerte, ¡¡estás vivo!! ¿Qué es un poco de dolor comparado con eso?
- No puede ser tan simple...
- ¿Y si lo es?
domingo, 21 de octubre de 2012
Ayer, hoy y mañana.
domingo, 14 de octubre de 2012
Fantasmas del pasado
lunes, 10 de septiembre de 2012
7
viernes, 3 de agosto de 2012
Lüthién y Kaim (Parte 5)
Abrió los ojos y se encontró flotando en el aire, por encima del barranco desde donde había saltado. En frente suya, también flotando, se encontraba una extraña mujer. Vestía con un manto negro que apenas dejaba ver parte de sus brazos y la mitad de su cara. Su piel era oscura, su pelo completamente blanco, y sus ojos carecían de pupila, lo que le otorgaba un aspecto aún más siniestro.
- ¿Qué quieres? - Preguntó Lüthién.
- Mi nombre es Sarah, soy la daedra del odio, de mí salen todos los peores deseos que un hombre pueda tener. Codicia, venganza, ira, celos...
- No me asustas - Interrumpió Lüthién - Mi vida ha llegado a su fin, y ni tú ni nadie lo evitará. Vuelvo a preguntarte, ¿qué es lo qué quieres?
- Tu odio me ha traído hasta aquí, Lüthién, hija del Dios Kaim, para proponerte un trato. Quiero librarte de las ataduras que hacen que anheles la muerte, te ofrezco borrar para siempre de tu mente a Kaim y devolverte la belleza divina que te otorgó. - Replicó con una voz provista de un escalofriante eco distorsionado.
- ¿Y por qué querría una daedra, hija de demonios, ayudarme? ¿Qué quieres a cambio?
- Quiero el alma de tu creador. Sólo un hijo de los dioses podría entregarnos un alma. Te ofrezco la liberación, a cambio de que Kaim sufra en este mundo hasta el punto de anhelar la muerte y, entonces, una vez busque el descanso eterno que los dioses le han negado, poseer su alma el resto de sus días.
- Creo que prefiero morir... - Exclamó con voz temblorosa Lúthien. - No hay nada en este mundo que desee más que el sentimiento de no haber conocido nunca a Kaim, pero el precio que pides es demasiado alto, incluso con todo el odio que le profeso.
- Sigues siendo una estúpida, él sabía que con cada primavera sufrirías un tormento y te dejó a merced del implacable tiempo y, aún así, piensas en sacrificarte para salvarlo. Te lo preguntaré una vez más, ¿morirás como una desgraciada bruja presa de una maldición al que te sometió tu propio creador o vivirás para ver de nuevo la luz del sol sin las cadenas del engaño vano del amor?
Lüthién pasó varios minutos pensando, con la cabeza agachada. Sus ojos no paraban de llorar. Su triste mirada no podía apartarse de las olas. Pensó una última vez en Kaim, dejó de llorar. Levantó la cabeza y exclamó decidida:
- Acepto.
El sol la despertó de repente. Se encontraba en lo alto de una hermosa montaña desde la que se podía divisar un paisaje de ensueño. El amanecer bañaba un enorme prado que culminaba con una gran ciudad blanca, rodeada de grandes montañas. No recordaba la luz del sol, ni cómo había llegado allí, ni siquiera su nombre. Por alguna extraña razón se sentía liberada. Sonrió y el sol alumbró con más fuerza aún, como si hubiese subido a lo más alto del cielo sólo para contemplarla a ella, la ninfa más hermosa del Universo.
miércoles, 11 de abril de 2012
Lüthién y Kaim (Parte 4)
miércoles, 28 de marzo de 2012
Lüthién y Kaim (Parte 3)
Y tras estas palabras, mandó a Lüthién y Kaim a la Tierra de los hombres, lugar donde la pareja debería vivir eternamente.
jueves, 22 de marzo de 2012
Lüthién y Kaim (Parte 2)
Lüthién y Kaim (Parte 1)
sábado, 10 de marzo de 2012
Los Gremlins y la bilirrubina
Recuerdo la primera vez que leí sobre Lúthien y Beren como si ayer mismo hubiese repasado de un vistazo todo el Silmarilion. Quizá por buscar toda mi vida lo que tuvieron ellos, he acabado desperdiciando lo que poca gente logra tener. O quizá aún no haya conocido a la auténtica Lúthien.
Por alguna extraña razón, que no alcanzo a entender, tengo grabado a fuego en mi memoria, las palabras en japonés de Vegetto cuando vencías en el Dragon Ball: FinalBout.
No olvido mi primer beso, por muchos que haya habido luego, ni cada calle de Corrales. Me estremece recordar a Alex Ubago cantando So Payaso en "acústico". Jamás olvidaré el día que un amigo me dijo "¿qué te parece esa chica con la que estoy?". Mucho menos la intensidad de todas y cada una de nuestras peleas, y sobretodo, de nuestras reconciliaciones.
Hoy me he levantado con unas extrañas ganas de escuchar "La bilirrubina", y la letra seguía en mi cabeza como si yo mismo la hubiese escrito. Y sí, sonrío al escucharla.
Y pese a todo, no alcanzo a recordar lo mucho que te echaba de más hace un año. Sé que era así, y sigo sin entenderlo, ni recordarlo. Pocos meses después y ya me cuesta hasta ponerte cara. He cambiado grandes recuerdos por mentiras de traición y odio. Y por mucho que lucho, y sin ninguna razón aparente, no dejo de recordar lo muchísimo que te quería, por más que me esfuerce en odiarte.
viernes, 17 de febrero de 2012
Standby
sábado, 4 de febrero de 2012
Calor y otros asuntos...
Tengo tesón, constancia y desespero
Y si no me muero, te escribo está canción
Pasó febrero ,y ya vuelvo a ver el sol
Que ya no quiero, otro corazón
Deja que te diga, deja recordar
déjame que escriba a esta soledad
Sientes cada día que nada es igual
quema la esperanza, parece que ya no está
No tengas miedo, llegábamos primero
A tu velero, faltaba mi timón
Soy un cartero, buscando tu calor
Un mensajero, de dulce ilusión
Deja que te diga, deja recordar
déjame que escriba a esta soledad
Sientes cada día que nada es igual
quema la esperanza, parece que ya no está
¿Recuerdas?
Queríamos volar, nos cortaron las alas
Queríamos soñar, nos robaron el tiempo
Queríamos reír, borraron la sonrisa
Queríamos querer, queríamos querer
Tú y yo,
Que vuelo perdido sin rumbo fijo hasta tú corazón
Yo y tú,
Que me ahogo despacio perdiendo la razón
¡Quien pueda decir que no lo mereces!
pues tu sonrisa vale más que todos los jueves trece
que te pudiera yo dar
Ahora ya lo sabes, vuelve a despertar
con la luz que siempre has querido ocultar
que ahora viaja en mi memoria por siempre
desde ese día que fue el principio de nuestra suerte
El reflejo de tu eco me vuelve a mi mente, solamente
Recordando un susurro en nuestras primeras noches, o en el coche
Cada vez que lo pienso, sé que no te merezco, y por eso
Moriría de noche, regalándote un verso, por un beso
Te prometí la canción más bonita que pudiera darte
Pero ahora, al mirarte,
Sé que está muy lejos de lo que mereces
Aunque lo deje, no es lo que parece
Cambias la vida de alguien y no sé que regalarte
Pasan las horas, debo callarme
El simple brillo de tus ojos es mil millones de veces
Muchísimo más inspirador y precioso que estas idioteces
La valentía existe porque existe el miedo
La única forma de terminar tiene que ser
Diciéndote te quiero
domingo, 29 de enero de 2012
La tierra de los olvidados

lunes, 23 de enero de 2012
Olvido
martes, 17 de enero de 2012
Se acerca el invierno...









