Recuerdo los Gremlins 2 en el cine. Fue hace ya más de 20 años, pero el recuerdo me parece de la semana pasada. Nítido, claro, sin añadidos ni reconstrucciones.
Recuerdo la primera vez que leí sobre Lúthien y Beren como si ayer mismo hubiese repasado de un vistazo todo el Silmarilion. Quizá por buscar toda mi vida lo que tuvieron ellos, he acabado desperdiciando lo que poca gente logra tener. O quizá aún no haya conocido a la auténtica Lúthien.
Por alguna extraña razón, que no alcanzo a entender, tengo grabado a fuego en mi memoria, las palabras en japonés de Vegetto cuando vencías en el Dragon Ball: FinalBout.
No olvido mi primer beso, por muchos que haya habido luego, ni cada calle de Corrales. Me estremece recordar a Alex Ubago cantando So Payaso en "acústico". Jamás olvidaré el día que un amigo me dijo "¿qué te parece esa chica con la que estoy?". Mucho menos la intensidad de todas y cada una de nuestras peleas, y sobretodo, de nuestras reconciliaciones.
Hoy me he levantado con unas extrañas ganas de escuchar "La bilirrubina", y la letra seguía en mi cabeza como si yo mismo la hubiese escrito. Y sí, sonrío al escucharla.
Y pese a todo, no alcanzo a recordar lo mucho que te echaba de más hace un año. Sé que era así, y sigo sin entenderlo, ni recordarlo. Pocos meses después y ya me cuesta hasta ponerte cara. He cambiado grandes recuerdos por mentiras de traición y odio. Y por mucho que lucho, y sin ninguna razón aparente, no dejo de recordar lo muchísimo que te quería, por más que me esfuerce en odiarte.
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