Otra vez vienen las tinieblas, y tú no estás;
otra vez respiro sin respirar,
otra noche en vela y otro tardío despertar,
y tú no estás.
Cansado de esperar, de despedida en despedida, de gritar
de ahogar en drogas mi vida, de sentarme en mi silla,
hasta no poder más.
De saltar a la locura, no encontrar nunca cura,
no tener enfermedad, más que la premura
de mi vida cambiar.
Hago caso omiso, no pienso escribirlo, no quiera decirme que me quiso
no quiera saber yo más.
No aguanto más así, decirle a mi mente que esto acaba, que se enreda y nunca para
que morir no está tan mal.
Y el día que el miedo desaparezca, necesitaré quien me merezca,
necesitaré volver a estar.
Pero hoy no es esa noche, y tampoco es ese día
aunque sueñe que venías, no quiero recordar.
Que mi mundo es tan vacio, que la noche me hace daño
que si muerdes yo te araño, que si gritas, voy a llorar.
Y aún así... tú no estás.
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