En mi habitación a oscuras, palidezco de sueño
regresa dolida la amargura, de nuevo al mismo dueño.
Algo es distinto, se clava muy hondo
¿será pesimismo o habré tocado fondo?
Y tengo la certeza, casi divina, de hacerlo todo mal con vehemencia,
que guardo por siempre la hoja de los deberes.
Y hoy la realidad, única y genuina, me golpea con tanta violencia,
que me ofrece dos opciones: despiertas... o mueres.
No hay comentarios:
Publicar un comentario